Qué hay aquí, y para qué sirve cada parte
Catorce páginas, en el orden en que las usaría una iglesia real. Cada parada explica qué hace esa pantalla y por qué está diseñada así. Los enlaces llevan directo a lo que se describe.
Si tiene diez minutos, léalo completo antes de mostrar la aplicación al equipo. Si tiene uno, vaya a Qué hacer ahora y al autodiagnóstico: son las dos piezas que cambian cómo trabaja la iglesia.
La portada
Tres cifras arriba dicen el tamaño de lo que hay: trece documentos, veintiséis artículos de estatuto, veintiún instrumentos imprimibles.
Debajo, en un recuadro dorado, la única acción con lugar privilegiado: «Acaba de pasar algo». Es la decisión de diseño más importante del sitio, y responde a un hecho simple: en una crisis nadie navega. Esa cinta lleva directo al asistente.
Después viene «Empiece por lo que usted hace», con cinco puertas —sirvo con niños, soy padre, soy pastor, aconsejo, necesito ayuda— cada una apuntando a lo que ese rol necesita. Nadie tiene que averiguar si le corresponde el Documento 3 o el 5.
Y al final, la lista completa en formato editorial, con los numerales en oro claro que se encienden al pasar el cursor.
En las catorce páginas, abajo a la derecha, hay una barra con siete botones: instalar, volver arriba, índice, buscar, modo noche, imprimir y el de emergencia. Siempre en el mismo lugar.
El asistente de decisión
Tres preguntas como máximo. ¿A quién le ocurrió? ¿Qué ocurrió? ¿Quién es la persona señalada? Y al final, los pasos exactos de ese caso.
La primera pregunta trae una salida de seguridad escrita: si no está seguro de la edad, elija menor de edad, porque el estándar de protección es más alto. Un asistente que exige certeza no sirve en una crisis.
El resultado no es un texto para leer: es un recuadro que dice qué regla gobierna el caso —«no negociable», «deber legal directo», «ella decide salvo riesgo actual»—, los pasos numerados en orden, lo que no se hace, los teléfonos marcables con un toque, y los enlaces al artículo y al formulario exactos.
Cubre veintitrés casos, y no solo delitos: hay ramas para «me preocupa una conducta» y para «alguien no puede parar con algo». Eso importa porque la mayoría de las consultas reales no son un caso de abuso: son un antes o un después.
El autodiagnóstico
Treinta y cinco preguntas en siete bloques, con tres botones cada una: sí, no, no sé.
Dos decisiones hacen que esta herramienta sirva. La primera: «no sé» cuenta como brecha, porque si nadie en el equipo sabe si una regla existe, en la práctica no está operando. La segunda: las preguntas apuntan a la práctica y no al papel. No pregunta si el estatuto dice que hay dos adultos; pregunta si hay siempre dos adultos incluso cuando falta gente. Ahí es donde se cae.
Al terminar entrega un informe con las brechas ordenadas por riesgo y el enlace al artículo que corrige cada una. Arriba, un bloque «Lo primero, esta semana» con las tres críticas más urgentes, y el dato que decide si se hacen: ninguna requiere presupuesto ni votación de asamblea.
Las respuestas quedan en el dispositivo, así que el consejo puede llenarlo en varias sesiones sin perder lo avanzado.
El generador de documentos
Se completan los datos de la iglesia una vez —nombre, encargados, teléfonos, y qué obras tiene— y salen cuatro documentos completos, sin un solo corchete por reemplazar a mano: el estatuto redactado, la hoja de cómo pedir ayuda, la tarjeta de bolsillo del equipo y el acta de aprobación con tabla de acuerdos.
Lo que lo hace distinto de una plantilla: el estatuto se arma según lo que la iglesia tiene. Una congregación sin obras obtiene diez artículos. Una con colegio, personal contratado y radio obtiene trece, con la numeración correlativa correcta y los deberes legales que le corresponden a cada obra.
Y si falta un dato, lo dice antes de firmar, con la razón. Si la red profesional está incompleta, avisa que sin red no hay a quién derivar y el acompañamiento que el estatuto promete no se puede cumplir.
El generador de PDF es el botón de la impresora. En el diálogo que abre, elija «Guardar como PDF» en el destino. Ese PDF es el respaldo real de su configuración, no el navegador.
Informe de fundamentos
Los tres ámbitos —la ley chilena, el consenso profesional y la Escritura— y por qué ninguno reemplaza a los otros. La ley responde qué estoy obligado a hacer y en qué plazo. Los profesionales responden qué está ocurriendo y qué intervención funciona. La Escritura responde quién es esta persona y qué es la restauración.
Incluye el hallazgo legal que ordenó todo el proyecto: el artículo 175 del Código Procesal Penal no incluye a los pastores por su cargo eclesiástico, pero sí obliga al personal de educación y de salud. Si la iglesia tiene colegio o jardín, o tiene profesores y médicos entre sus líderes, la obligación existe por esa vía. Y la recomendación: asumir el deber por estatuto propio, más exigente que la ley.
Cierra con el anexo de fichas legales, el directorio nacional de derivación y las fuentes.
Estatutos y protocolos
Veintiséis artículos para aprobar. Están escritos con dos marcas tipográficas que resuelven el problema de servir a denominaciones distintas: «No negociable» para todo lo relativo a protección, denuncia y acceso a menores, y «Define su iglesia» para lo que corresponde a la confesión de fe de cada congregación. Así el mismo instrumento sirve a una bautista y a una pentecostal sin que ninguna ceda en lo suyo ni negocie la seguridad de un niño.
Dos artículos que conviene leer con atención. El 4.1, el canal de reporte anónimo, con los dos canales obligatorios y la regla de que intentar identificar a quien reportó es falta gravísima. Y el 21, sobre qué responde personalmente quien sabe y no protege: el riesgo más probable no es penal para el pastor, sino una demanda civil contra la iglesia por no haber cuidado a quien tenía a su cargo. Y lo que se examina en ese juicio es exactamente lo que este documento manda hacer.
Consejería, capacitación y congregación
Consejería cubre la primera conversación cuando alguien revela abuso, el acompañamiento de la víctima en el proceso judicial, la evaluación de riesgo suicida, los planes por tipo de adicción, y los límites del consejero: derivar no es falta de fe.
Capacitación son diez módulos con contenido, actividades y evaluación, más diez casos para discutir en equipo y el simulacro anual con sus indicadores. Y el registro que acredita quién está habilitado para servir, que es lo que permite responder ante un caso o una fiscalización.
Congregación es el material para entregar: la hoja de cómo pedir ayuda, material para padres con el acuerdo digital familiar, material escrito directamente para los jóvenes —no para que un adulto lo resuma—, para matrimonios, y la guía de predicación.
El principio que ordena la guía de predicación: la vergüenza no produce arrepentimiento, produce ocultamiento. Y lo que sostiene el abuso y la adicción es exactamente el ocultamiento.
Cronologías, etapas y red profesional
Cronologías toma nueve incidentes y responde para cada uno cuándo aparece, por qué fases se desarrolla, qué lo sostiene, dónde se corta y cuál es el tratamiento. Más la línea de tiempo de un caso desde la revelación.
Etapas y red profesional recorre lo que recomiendan los profesionales desde la primera infancia hasta la adultez mayor, con lo esperable, las señales de alerta y las urgencias del mismo día en cada etapa. Y en su segunda mitad arma la red que hace posible derivar: los seis roles mínimos, cómo verificar a un profesional, y la regla del doble rol —ningún profesional de la congregación atiende a alguien de su propio grupo, y la salida barata son convenios cruzados entre iglesias de la zona.
Fichas y formularios
Once fichas de una página, una por situación, para tener a mano en cada sala. Es lo que un líder consulta de verdad cuando ocurre algo, y por eso están hechas para el papel y no para la pantalla.
Nueve formularios. Los dos primeros son los de urgencia: el registro de relato y la hoja de reporte anónimo, que va junto al buzón. Siguen la ficha de voluntario, las autorizaciones de imagen y de actividad, el acta de medidas cautelares, la tarjeta de bolsillo para recortar, el registro de capacitación y la ficha de la red.
Cómo publicar y privacidad
Cómo publicar trae el proceso completo en ocho pasos, en lenguaje llano, y explica dónde queda cada tipo de dato. La comparación que suele aclararlo: esta aplicación se parece más a una calculadora que a una red social — hace su trabajo en el aparato, sin mandar nada a ninguna parte.
Privacidad es el aviso exigible si el sitio se publica. Dice, dato por dato, dónde queda y cómo se elimina, y separa este sitio —que no recibe nada— de los datos que la iglesia sí trata en papel.
Cuatro cosas que trabajan por debajo
Funciona sin internet. Tras la primera visita, el sitio completo queda en el dispositivo. Importa más de lo que parece: en una crisis puede no haber señal, y en muchas iglesias rurales no la hay nunca.
Se instala como aplicación, con su icono y sin barra de navegador, desde el botón «Instalar» de la barra flotante o desde el pie de página.
El buscador cubre las ciento treinta y dos secciones a la vez, con teclado: flechas para moverse, Enter para entrar.
Y no hay base de datos. Nada de lo que usted escribe sale de su dispositivo. Es una decisión deliberada, no una limitación: el dato que no existe no se filtra.
Cómo empezar mañana
- Pase el autodiagnóstico con el consejo. Sale un plan de una hoja que ordena todo lo demás.
- Complete el generador con los datos reales y guarde los PDF.
- Lleve el estatuto generado a un abogado con matrícula vigente antes de aprobarlo.
- Instale el buzón de reportes y habilite el correo dedicado.
- Imprima las fichas y la tarjeta de bolsillo, y capacite al equipo con el Documento 4.