Para padres, jóvenes y matrimonios
Los cuatro documentos anteriores son para el equipo. Este es para la congregación: la hoja de cómo pedir ayuda, material para padres, material escrito directamente para los jóvenes, para matrimonios, y una guía de predicación.
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Publicar las reglas de protección no expone a la iglesia: la protege, y protege a los niños. Una congregación que sabe qué reglas rigen es una congregación donde alguien nota cuando se rompen. Y un agresor que las lee entiende que este no es un buen lugar.
Anúncielo sin tono de alarma y sin sugerir que hubo un caso. La versión honesta funciona bien: «adoptamos estas reglas porque cuidar a los niños es parte de nuestra fe, y queremos que ustedes las conozcan».
Cómo pedir ayuda
La pieza más importante de todo el proyecto, y la más simple: una hoja visible en el hall del templo, en la cartelera del colegio y del jardín, y en el sitio web. Con nombres. Un canal que no tiene nombre no existe.
Si algo te está pasando, aquí hay a quién contarle
Si sufriste abuso, si alguien te está haciendo daño, si estás viviendo violencia en tu casa, si no puedes parar con algo que te tiene atrapado, o si te preocupa un niño: puedes hablar. No necesitas pruebas, no necesitas estar seguro, y no vas a quedar mal con nadie por contarlo.
Puedes elegir a cuál de los dos contarle. Si lo que quieres contar tiene que ver con alguno de ellos, cuéntaselo al otro, o a [nombre del miembro externo del Comité], que no forma parte del liderazgo.
- Te vamos a escuchar sin interrogarte y sin pedirte pruebas.
- No te vamos a pedir que lo repitas muchas veces.
- Vamos a cuidar tu nombre. No se comenta con nadie que no tenga una función en el caso.
- Si hay un delito o un niño en riesgo, tenemos que avisar a la autoridad. Te lo vamos a decir de frente y te vamos a acompañar en eso.
- Te vamos a ofrecer ayuda profesional, y a gestionarla.
- No vas a tener que irte de la iglesia.
Puedes hacerlo sin identificarte, y hay dos caminos. Dentro de la iglesia: hay hojas de reporte y un buzón cerrado en [lugar]. Escribe lo que sepas y déjalo ahí. También puedes escribir a [correo de reportes], desde una cuenta creada para eso si prefieres. Nadie va a intentar averiguar quién lo escribió: hacerlo es una falta grave en esta iglesia. Tu reporte se procesa igual que uno firmado.
Fuera de la iglesia, y es tu derecho: puedes denunciar sin dar tu nombre en cualquier comisaría, en la PDI, en la Fiscalía, o llamando al 147. Es gratis, no necesitas pruebas, y no pasa por nadie de aquí. Esa es la vía que inicia una investigación de verdad.
Y si prefieres contarlo primero a alguien de fuera, está bien.
Dos detalles que hacen la diferencia: que los dos nombres sean de personas distintas del pastor principal, para que se pueda reportar sobre él, y que al menos uno sea mujer, para que una víctima pueda elegir a quién contarle.
Para padres y apoderados
Material para la jornada anual y para entregar impreso. La enseñanza sobre la sexualidad les corresponde a ustedes y a la doctrina de esta iglesia; lo que sigue es protección: que un niño pueda reconocer y contar una situación de abuso.
Las reglas que esta iglesia adoptó, y por qué
Ustedes tienen derecho a saber en qué condiciones están sus hijos cuando los dejan en una sala. Estas son las reglas, y son exigibles: si ven que alguna no se cumple, díganlo.
- Dos adultos siempre. Nunca un adulto solo con un grupo de niños, y nunca un adulto a solas con un niño. Si solo llega uno, la actividad no empieza.
- Puertas abiertas o con visibilidad. Nada ocurre en una sala cerrada sin vista desde el pasillo.
- Ningún adulto entra solo a un baño de niños. Si hay que entrar, entran dos.
- Registro de entrada y salida, y su hijo se entrega solo a la persona que ustedes autorizaron por escrito.
- Ningún adulto de la iglesia escribe en privado a un menor. Todo por grupos donde ustedes tienen acceso. Si alguien le escribe a su hijo en privado, es una señal para reportar, aunque el mensaje parezca inocente.
- Nadie transporta a su hijo solo, y nada de traslados sin autorización escrita.
- Sin regalos, sin favoritos, sin secretos. Ningún adulto debe pedirle a su hijo que guarde algo de ustedes.
- Fotos y transmisión solo con su autorización escrita, específica por actividad, y ustedes pueden revocarla cuando quieran. Su hijo también puede negarse aunque ustedes hayan firmado.
- Todo el que sirve con menores pasó por entrevista, referencias, certificado de antecedentes y consulta del registro de inhabilidades, y se revisa cada año.
- Todo el equipo se capacita antes de servir y cada año. Quien no lo hace queda suspendido de su función.
Ninguna de estas reglas supone desconfianza hacia una persona en particular. Existen precisamente porque en la enorme mayoría de los casos el abuso no lo comete un desconocido, sino alguien conocido y apreciado, y porque las reglas protegen también a los adultos que sirven de bien.
Cómo conversar con sus hijos
No es una conversación única y solemne. Son frases sueltas, repetidas a lo largo de los años, en el auto y a la hora de dormir. Cinco cosas, adecuadas a cada edad.
| Nombres correctos del cuerpo desde que habla | Sin apodos. Un niño que sabe nombrar su cuerpo puede contar lo que le pasó de un modo que un adulto entiende y que sirve si hay que denunciar. |
| Partes privadas desde los 3 | Nadie las mira ni las toca, salvo para higiene o una revisión médica con ustedes presentes. Dicho sin dramatismo, como se enseña a cruzar la calle. |
| «Sorpresas sí, secretos no» desde los 3 | Una sorpresa se cuenta después y alegra. Un secreto que da vergüenza o miedo se cuenta de inmediato. Es la frase más eficaz que existe contra el grooming. |
| El derecho a decir que no desde siempre | A un abrazo, a un beso, incluso de un adulto querido, incluso de un familiar. No lo obliguen a saludar de beso si no quiere: ahí aprende que su cuerpo se respeta. |
| Tres adultos de confianza desde los 4 | Nómbrenlos con él, con nombre y apellido. A esos tres les puede contar cualquier cosa, incluso algo sobre ustedes. |
Y una sexta, la más importante y la que menos se dice: «si algo así pasa, no vas a estar en problemas por contarlo». El miedo al castigo es una de las razones más frecuentes del silencio de un niño.
- Hacer de esto una charla de miedo. El objetivo no es que el niño desconfíe de todos: es que sepa contar.
- Hablar solo de «extraños». La mayoría de los casos involucra a alguien conocido.
- Obligar al niño a dar besos y abrazos por educación.
- Reaccionar con espanto cuando cuenta algo pequeño. Lo que ustedes hagan con lo primero decide si habrá un segundo relato.
- Prometer que no se lo contarán a nadie.
Señales de grooming
El grooming es el acercamiento progresivo de un adulto a un niño con fines sexuales. Casi nunca empieza por el cuerpo: empieza por la confianza, y la de ustedes también. Un dato incómodo pero útil: el agresor suele ganarse primero a los padres.
- Busca quedarse a solas con su hijo, y se ofrece siempre para eso.
- Le da regalos, dinero o privilegios que otros no reciben.
- Le escribe en privado, o le pide que no cuente algo.
- Contacto físico excesivo: cosquillas, luchas, sentarlo en la falda.
- Se muestra como el único que entiende a su hijo.
- Se acerca mucho a ustedes, se hace indispensable en la familia.
- Le molesta que existan reglas de visibilidad y de dos adultos.
- Cambio brusco de conducta, ánimo o sueño.
- Miedo o rechazo a una persona o a un lugar determinado.
- Cosas nuevas, dinero o un teléfono sin explicación.
- Esconde la pantalla, cambia de aplicación cuando se acercan.
- Angustia al recibir mensajes.
- Habla de un amigo mayor que no conocen.
- Conocimiento o conducta sexual que no corresponde a su edad.
- Retrocesos: vuelve a orinarse, pesadillas, no quiere dormir solo.
Ninguna señal aislada prueba nada, y varias juntas tampoco son un diagnóstico. Pero ninguna de las dos cosas los exime de preguntar y de avisar. Ante duda, hablen con la Encargada de Protección: para eso está.
Acuerdos digitales en casa
Conviene empezar bajando la alarma: lo establecido no es que «las pantallas dañan», sino que ciertos usos, en ciertos adolescentes, hacen daño. Exagerar cuesta credibilidad justo con quienes más necesitan escuchar. Lo que sí está descrito: el uso nocturno que desplaza el sueño, el consumo pasivo con comparación social, la exposición a contenido de autolesión y de trastornos alimentarios, y el ciberacoso.
Y una advertencia que vale más que cualquier control: prohibir sin conversar empuja el uso a la clandestinidad y corta el único canal por el que un adolescente contaría un caso de grooming. El objetivo no es vigilar; es que siga hablando.
Nuestros acuerdos con las pantallas
Se conversa, se ajusta y se firma entre todos, incluidos los padres. Se revisa cada seis meses.
- Los teléfonos y tablets duermen fuera del dormitorio, en un lugar común, desde las [21:30]. Los de los papás también.
- Nada de pantallas [30] minutos antes de dormir.
- Las contraseñas de las cuentas las conocen los papás mientras [nombre] tenga menos de [15] años.
- No aceptamos solicitudes ni conversamos con personas que no conocemos en la vida real.
- No enviamos fotos del cuerpo a nadie. Nunca, a nadie, por ninguna razón.
- Si alguien nos escribe algo raro, incómodo o sexual, lo contamos el mismo día. No hay castigo por contarlo.
- Si vemos algo feo o violento sin buscarlo, lo contamos. No es nuestra culpa.
- Nada de apuestas ni de juegos con dinero. Es ilegal para menores de edad y está diseñado para que se pierda.
- Las comidas son sin pantallas, para todos.
- Los papás se comprometen a escuchar sin gritar y sin quitar el teléfono como primera reacción cuando les contemos algo.
Si su hijo le cuenta algo
Los primeros dos minutos deciden si habrá un segundo relato. Cuatro frases, y nada más.
«Te creo.»
«Hiciste bien en contarme.»
«No es tu culpa.»
«Yo me voy a encargar de que estés seguro.»
Y después
- No le pida detalles ni que repita el relato. Quien tiene que entrevistarlo es un profesional entrenado, una sola vez, y cada repetición lo daña y complica la investigación.
- Escriba lo que dijo, textual, entre comillas, con fecha y hora, el mismo día.
- Denuncie. Carabineros, PDI o Fiscalía. No hace falta tener pruebas ni estar seguro: investigar es tarea de la Fiscalía, no suya.
- No confronte a la persona señalada, y no organice una reunión con ella. Alertarla destruye la evidencia y aumenta el riesgo.
- Pida ayuda profesional para su hijo, y también para usted.
- Avise a la iglesia si la persona señalada participa de ella o tiene contacto con otros niños.
Dos cosas que conviene saber de antemano. Los delitos sexuales contra menores de edad no prescriben en Chile: si su hijo le cuenta algo dentro de años, o si usted mismo recuerda algo de su infancia, se puede denunciar.
Y la retractación es frecuente, sobre todo cuando el agresor es un familiar o alguien respetado. Que un niño se desdiga no significa que no ocurrió. No lo presione: sostenga el vínculo y deje que la investigación siga su curso.
Para adolescentes y jóvenes
Escrito para leerse directamente, no para que un adulto lo resuma. Se entrega impreso o se usa como base de una charla del grupo juvenil.
Cuatro cosas que queremos que sepas
No empieza pidiéndote una foto. Empieza con alguien que te escribe y te cae bien. Te escucha, te entiende más que los de tu casa, te dice que eres distinta o distinto al resto. Después te pide que no le cuentes a nadie de la conversación, porque «no lo entenderían». Después te pide una foto, quizá primero algo inocente. Y cuando ya tiene una, cambia el tono y te amenaza con mandarla a tus contactos si no le mandas más.
Eso se llama grooming y sextorsión, es delito, y funciona por una sola razón: la vergüenza. Cuenta con que no vas a contarlo.
La señal para desconfiar no es que te pida algo sexual. Es cuando te pide que guardes un secreto. Ahí ya hay que contarlo.
No estás en problemas. No es tu culpa. No estás solo en esto.
Esto es lo que hay que hacer, en este orden:
- No pagues. Nunca pares una amenaza pagando: el que amenaza vuelve.
- No mandes más nada.
- No borres la conversación. Es la prueba. Aunque te dé vergüenza que alguien la lea, guárdala.
- No lo bloquees todavía ni le avises que vas a denunciar.
- Cuéntaselo a un adulto hoy. A tus papás, o si no puedes, a [nombre] de la iglesia, o llama al 147.
Y si lo que te pasó fue un abuso, de cualquier tipo, de hace poco o de hace muchos años: se puede denunciar igual. En Chile estos delitos contra menores de edad no prescriben. Tú decides cuándo estás listo, y no hay plazo que se te venza.
Te las decimos para que puedas notar cuando alguien las rompe. Si pasa, no es un malentendido tuyo: es una regla rota y tienes que contarlo.
- Ningún adulto de la iglesia te escribe en privado. Todo va por el grupo.
- Ningún adulto se queda a solas contigo en una sala cerrada, ni te lleva solo en auto.
- Ningún adulto te pide que guardes un secreto de tus papás.
- Ningún adulto te da regalos ni privilegios especiales.
- Ningún líder puede tener una relación romántica o sexual contigo. Ni si tienes 17, ni si tienes 22 y él te aconseja o te lidera. No importa si tú quieres: la responsabilidad es de él, siempre.
- Ningún adulto te toca de un modo que te incomode, y tú puedes decir que no a un abrazo sin explicar por qué.
Y una cosa más: si alguien te dijo que contarlo dañaría a la iglesia, te mintió. Lo que daña a una iglesia es el silencio.
Las apuestas. Es ilegal para menores de edad, y el negocio está construido para que pierdas: mientras más juegas, más pierdes, y eso no es mala suerte, es el diseño. Lo peligroso no es la primera apuesta: es la deuda escondida, y perseguir la pérdida para recuperarla. Si ya te está pasando —si mientes sobre cuánto perdiste, si pediste plata prestada, si no puedes parar— no es falta de fuerza de voluntad, y hay tratamiento que funciona. Llama al 1412 o habla con [nombre].
La pornografía. Casi seguro que ya la viste, y la primera vez probablemente no la buscaste. Eso no te convierte en una mala persona ni en un mal cristiano. Lo que hay que entender es el ciclo: te sientes mal, la ves, alivia un rato, después viene la vergüenza, y la vergüenza te aísla, y el aislamiento te hace sentir mal de nuevo. Así se sostiene.
Se sale del ciclo por el lado del aislamiento, no por el de la vergüenza: hablando con alguien. Prometerse a solas «nunca más» falla siempre, y esa promesa fallida es lo que hace creer a la gente que Dios se cansó de ella. No se cansó. Y hay ayuda profesional, que no es falta de fe: es lo mismo que ir al médico cuando algo duele.
[Nombre], [teléfono] · [Nombre], [teléfono]. Puedes elegir. Y si prefieres hablar con alguien de fuera de la iglesia, también está bien: 147 Fono Niños, *4141 si estás pensando en morir, 1412 por drogas, alcohol o apuestas.
Y si lo que quieres contar tiene que ver con una de esas dos personas, cuéntaselo a [nombre del miembro externo del Comité].
Para matrimonios
Material para retiros de parejas y para preparación matrimonial. Con una regla que el equipo debe respetar: si en una pareja hay violencia, este material no se usa en sesión conjunta.
Cuatro conversaciones que casi nadie tiene
Cuánto entra, cuánto se debe, quién decide. La deuda oculta es el patrón que aparece detrás de casi toda adicción a las apuestas, y descubrirla tarde es lo que rompe el hogar. Un acuerdo simple y protector: ninguno de los dos toma deuda que el otro no conozca.
Los acuerdos digitales de la casa se aplican también a los papás, y esa es la parte que se salta. Incluye una conversación difícil y necesaria: qué se hace si uno de los dos tiene un problema con la pornografía. La respuesta que funciona no es vigilancia ni promesas: es ayuda profesional y un vínculo que no se rompe por la confesión.
Qué está permitido y qué no cuando hay conflicto. Y un límite que hay que nombrar sin rodeos: ningún desacuerdo justifica un empujón, un grito humillante, una amenaza, romper cosas ni controlar el teléfono o el dinero del otro. Eso ya no es una mala discusión: es violencia, y la iglesia va a actuar.
Muchas parejas de la iglesia cargan historias de abuso o de violencia que nunca contaron, y que aparecen en la intimidad y en la crianza. No hace falta contarlo todo delante de un grupo. Sí hace falta saber que se puede tratar, y a quién pedírselo.
Esta iglesia no te va a pedir que aguantes, ni que vuelvas a una casa donde tienes miedo, ni que te sometas a quien te está dañando. Tampoco vamos a sentarte en la misma sala con esa persona a conversarlo: eso te pondría en más riesgo.
Lo que sí vamos a hacer es escucharte, ayudarte con lo concreto —traslado, alojamiento, acompañarte a la comisaría o al tribunal— y explicarte que el Tribunal de Familia puede dictar medidas de protección.
1455 orientación 24 horas · 149 Fono Familia · 133 emergencia · [nombre] y [teléfono] en la iglesia.
Guía de predicación
Predicar sobre estos temas es necesario, y hacerlo mal produce el efecto contrario al buscado. Esta guía no dice qué creer: dice cómo decirlo para que la persona que está atrapada pida ayuda en lugar de esconderse mejor.
El principio que ordena todo
La vergüenza no produce arrepentimiento: produce ocultamiento. Y lo que sostiene el abuso y la adicción es exactamente el ocultamiento.
De ahí la distinción práctica: se puede predicar con toda claridad que algo es pecado y a la vez dejar la puerta abierta para que alguien se acerque después del culto. Lo que cierra esa puerta no es la firmeza doctrinal, es el desprecio. Un sermón puede ser inequívoco sobre la norma y misericordioso con la persona, y esa combinación es la que hace que la gente hable.
Siete recomendaciones
- Diga siempre a dónde ir. Ningún sermón sobre pornografía, apuestas, abuso o violencia debe terminar sin un nombre y un teléfono. Si no hay salida concreta, el mensaje solo agrega culpa.
- Nombre a la víctima, no solo al pecado. Cuando se predica sobre inmoralidad sexual, en el auditorio hay personas que fueron abusadas. Decir «lo que te hicieron no fue tu culpa y Dios odia lo que te hicieron» cambia la vida de alguien esa mañana.
- Distinga lo que le pasa a alguien de lo que alguien hace. Quien fue abusado no tiene nada que confesar. Confundirlos es el daño más frecuente en la predicación sobre estos temas.
- No use la pureza como categoría de valor de una persona. El lenguaje que presenta a alguien como «dañado», «usado» o «ya sin valor» hace un daño duradero, y no describe lo que la Escritura dice de una persona redimida.
- No cuente historias reales. Ni con nombres cambiados, ni «un caso que conozco». La congregación reconoce a la gente, y quien se sienta expuesto no volverá a contar nada. Y si es un caso pastoral propio, además es una falta de confidencialidad.
- Sea honesto con la dificultad. Decir que basta con orar más, o que el que verdaderamente cree ya sería libre, deja a los que llevan años luchando convencidos de que su fe no sirve. La libertad bíblica no niega el proceso ni la ayuda.
- Predíquelo antes de que haya un caso, y en ciclos, no una sola vez. Predicarlo justo después de un escándalo hace que todo el mensaje se lea como una respuesta al escándalo.
Lo que no se dice desde el púlpito
| Evitar | Por qué |
|---|---|
| «Hay que perdonar y dar vuelta la página.» | Dicho en general, se escucha como una orden de callar. Y el perdón no es reconciliación ni cancela consecuencias. |
| «Lo que pasa en la iglesia se resuelve en la iglesia.» | Insinúa no denunciar, y expone legalmente a la iglesia. |
| «No hablemos de eso para no dañar el testimonio.» | Los casos que destruyeron congregaciones fueron los que se ocultaron, no los que se denunciaron. |
| «Esto es ataque del enemigo contra el pastor.» | Convierte al señalado en víctima y a la víctima en instrumento del mal. |
| «Si tuvieras más fe, ya serías libre.» | Culpabiliza a quien no mejora e impide que busque tratamiento. |
| «Las mujeres deben cuidar cómo se visten para no provocar.» | Traslada la responsabilidad del abuso a la víctima. La responsabilidad es siempre de quien abusa. |
| «Dios permitió esto con un propósito.» | No es falso en abstracto; dicho temprano a una víctima es cruel. Hay tiempo para eso, y no es el primer mes. |
| Detalles gráficos, o humor sobre estos temas. | Reactiva el trauma de quien está escuchando. |
Un ciclo anual sugerido
| El cuerpo y el pacto | 1 Corintios 6:12-20 · Génesis 2:24. La sexualidad dentro del matrimonio, sin lenguaje de valor de la persona. |
| El vulnerable primero | Mateo 18:1-14 · Salmo 82:3-4 · Isaías 1:17. El sermón que instala por qué la iglesia protege y denuncia. |
| Los pastores que no cuidaron | Ezequiel 34:1-10 · 1 Pedro 5:1-4. Predicarlo el liderazgo sobre sí mismo, no sobre otros. |
| Lo oculto y lo confesado | Proverbios 28:13 · Salmo 32 · Santiago 5:16 · Efesios 5:11-13. El sermón que rompe el ciclo de vergüenza. |
| La libertad y el hábito | Juan 8:34-36 · Romanos 6-7 · 1 Corintios 6:12. Para pornografía, apuestas y pantallas, sin prometer atajos. |
| Dinero y codicia | 1 Timoteo 6:6-10 · Proverbios 13:11 · Hebreos 13:5. Prevención real de la adicción a las apuestas. |
| Consuelo para el quebrantado | Salmo 34:18 · Salmo 147:3 · Isaías 61:1-3 · 2 Corintios 1:3-7. El que más falta y menos se predica. |
| Autoridad civil y obediencia | Romanos 13:1-7 · 1 Pedro 2:13-14. Para que denunciar no se sienta como algo que compite con la fe. |
Una recomendación de forma: avise al inicio cuando el tema puede golpear a alguien, diga que se puede salir de la sala sin explicar por qué, y tenga a una persona del equipo disponible en el hall durante todo el servicio. Cada vez que una iglesia predica bien sobre esto, alguien se acerca después. Conviene estar listo para ese momento.
Documento de trabajo. Complete los datos entre corchetes antes de imprimir o publicar. Revisión anual junto al resto del cuerpo de documentos.